BCCCAP00000000000000000001104

ciaron en la obra de la redención, se asocien tam– bién en el culto y en la veneración. Hemos de propagar la veneración a María San– tísima con las palabras, con las publicaciones, con los objetos piadosos aprobados, con las predicacio– nes públicas y privadas. Demos el buen ejemplo en la veneraci6n a la Virgen con la modestia, el recogimiento, el espíri– tu filial, la verdadera devoción. EJEMPLOS.-San Buenaventura de Bagnorea recomen– dó y propagó la devoción del Ángelus Domini, tres ve– ces al día. San Francisco de Sales instittiyó una Hermandad, cuyo fin principal era invitar a los hermanos a saludar a la Virgen con la cabeza descubierta y de rodillas, mientras se dice el Avemaría. La Sierva de Dios María Vela, suplicando un día a la Virgen para que la enseñase a hacer oración, sintió que la misma Virgen se había puesto a orar al lado izquierdo y el Angel Custodio al derecho. La Virgen le dij o que empezara la oración con estas palabras: Ecce Ancilla Domini... Otra Sierva de Dios, Sor Prudenciana Zagnoni, re– petía tres veces al día con la cara por tierra pidiendo a Dios en honor y unión de aquel humilde fiat con que la Virgen prestó su consentimiento, la gracia de una perfecta resignación a la divina voluntad. Jesús Niño se apareció una vez a Margarita del San– tísimo Sacramento, mostrando en la mano estas pala– bras: Et V erbum caro f actum est, escritas con caracte- ~. 196 ~

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz