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nero se debe a todos y con sacrificio y prudencia se · debe hacer todo para todos, a fin de ganarlos a to– dos para Cristo. III. LA VIRGEN MARÍA, MODELO DE PRUDENCIA Entre las virtudes que practicó la Virgen en gra– do perfecto fué precisamente la prudencia. Nunca obró con precipitación, con inconsideración, con ira, con pasión, con inconstancia. Antes de obrar se aconsejaba con Dios, juzgaba con paz y quietud los motivos para obrar. En la Anunciación, cuan– do se le apareció el Angel y le anunció el misterio . de la divina Maternidad, Ella con humildad y re– verencia expone el deber de fidelidad a sus prome– sas. Sólo cuando el Mensajero celestial la aseguró que su virginidad no súfriría detrimento, dió su consentimiento y respondió: Hágase en mí según tu palabra. Razones de prudencia la movjeron a visitar a su prima Santa Isabel y la misma le inspiró el her~ moso cántico del Magnificat, subordinando todo honor y gloria al Ser Supremo, de donde procede todo bien. Con la prudencia dulce y amable .go- - 187 -
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