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el fundamento de la perfección. La obediencia es indispensable para la observancia de las leyes y pre– ceptos. La fe es el principio necesario para agradar a Dios. La caridad nos une con Dios y con el pró– jimo. Esas y otras virtudes son necesarias para la perfección, pero la prudencia es indispensable para practicar esas mismas virtudes. Por esto viene lla– mada auriga virtutum. Es la que debe dirigir toda .la vida espiritual y moderar todos nuestra ocnducta interior y exterior. II. NECESIDAD ESPECIAL PARA LOS MISIONEROS . ' Si todo fiel cristiano necesita de la virtud de la · prudencia; con mayor motivo el misionero en sus actividades apostólicas. Prudencia consigo mismo para no perder el espí– ritu o la vida interior. Es necesario tener presente lo que decía de sí mismo San Pablo: "Y yo corro, no como a la ventura; y así lucho no como quien azota al aire, sino que castigo mi cuerpo y lo es– clavizo, no sea que habiendo sido heraldo· para otros, resulte yp descalificado" (51) . (51) I Cor., IX, 26-27.

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