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XVIII VIRGO PRUDENTISSIMA, ORA_ PRO NO1l!S Virgen prudentísima, ruega por nosotros . PRELUDIO I.-lmagínate que quieres tejer un magni– fico tapiz. Tienes delante ·de los ojos los hilos y co– lores todos confusos, .finos y bastos, de poca resisten– cia. y fáciles para perder el color. Debes tener cui– dado de seleccionar bien y escoger lo que es más conveniente para conseguir tu intento y hacer una obra artística y duradera. He ahí el símbolo de la prudencia: saber escoger bien los medios que te con– duzcan a la consecución de tus fines. PRELUDIO IL- 0 -¡Oh, Jesús mío!, que nos habéis acon– sejado de ser sencillos como las palomas y pruden– tes como · las serpientes, concédenos la virtud de la prudencia en todas nuestras obras para que consi– gamos los fines de nuestro ápostolado y de nuestra vida cristiana. .. · i ii4•i . Consideraremos la necesidad de la prudencia ·para . todo . fiel cristiano; pero más todavía.· para los mi– sioneros que se encuentran en tantas ocasiones y cir– cunstancws difíciles. Todos podemos aprender de la -.183 -
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