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el hombre no hubiera pecado, Jesús no hubiera venido. Se hizo hombre para redimir al hombre. Después de la prevaricaci6n del primer hombre, Dios le prometi6 el Salvador universal, el Reden– tor que daría su Sangre para lavar los pecados de los hombres. Jesús satisfizo por nuestras culpas, sa– crificando su vida por nuestra vida sobrenatural. Se entreg6 a la muerte para que tengamos vida abundante y copiosa. Jesús muri6 por todos en la Cruz, cumpli6 la misi6n del Padre Eterno, nos am6 hasta el fin y se qued6 en alimento sacramental para nuestra vida sobrenatural. II. MARÍA, MADRE DEL SALVADOR Llamamos a María Santísima Madre del Salva– dor porque en Dios la previsi6n de un Redentor fué contemporánea ab aeterno a la de María, ya que la caída de nuestros progenitores no fué una sorpresa para Dios, El la: previ6, la permiti6 y pre– ordinó el plan de la reparación por medio del Salvador, a cuya obra asoci6 la Madre corredento– ra. En consecuencia, María, Madre del Salvador, como Corredentora dió su contribuci6n personal. Empezó con el Sí, que manifest6 al Angel en la - 175 -
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