BCCCAP00000000000000000001104
una parte del globo que piso y hay todavía tantos mun– dos y tantas tierras que no puedo conquistar!" Y Ale– jandro llora. Ninguna gloria terrena puede saciar el corazón humano... II. Salomón goza de placeres, honores, riquezas, di– versiones, banquetes, amigos, servidores, mujeres y concubinas, de todo lo que puede causar gozo a los sentidos. Después de gustar de todo se ve obligado a exclamar: Vanidad de vanidades y todo vanidad. III. Cuentan las Florecillas que un día San Fran– cisco de Asís y Fray Maseo, después de haber mendi– gado de puerta en puerta la limosna se retiraron a un lugar y cada uno puso sobre la piedra lo que había recogido. Dijo San Francisco: "¡Oh, Fray Maseo!, nosotros no somos dignos de tan rico tesoro." "Pa– dre carísimo, ¿ cómo se puede llamar tesoro donde hay tanta pobreza y falta todo?" "Esto es lo que yo tengo por gran tesoro, donde no hay ninguna cosa preparada por industria humana; sino sólo lo que nos ha preparado la Divina Providencia. Yo ruego a Dios que nos haga amar el tesoro de la pobreza, porque por ella se compra el reino de los cielos. No importan las cosas de este mundo, lo que importa es la salvación eterna. Conseguir el fin por el cual fui– mos criados por Dios. Una sola cosa es necesaria: sal– var el alma. ¿ Qué le importa al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma? Súplicas.-Pido a la Madre de Dios y Madre espiri– tual Nuestra que ruegue por mí ahora y en la hora de mi muerte para salvar el a!ma y entregarla a mi Creador. Es suya, totalmente suya. Vivió por El y con El quiere vivir eternamente. Ninguna criatura puede 170-.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz