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cc;>rresponder a la gracia. Que el pensamiento de. la eternidad sea la brújula que nos enseña a caminar y navegar con rumbo cierto a las playas de la eter~ nidad... EJEMPLOS.-Un viejo soldado que había combatido bajo la bandera de Napoleón, y que conducía una vida poco edificante, en unas misiones que se daban en una ciudad de Francia en 1838, oyó predicar sobre las consecuencias y castigos del pecado. Al anochecer fué a visitar al misionero y le dijo: Padre, estoy temblando de miedo. ¿ Cómo, tú, un soldado tan valiente que has combatido tantas batallas, tienes tanto miedo? Sí, respondió el soldado veterano. Si tuviese que luchar contra los hombres, no temería; delante de los enemi– gos nunca he temblado. Pero ahora tengo que enten– derme con Dios y esto me espanta. Desde que oí su sermón, me parece que Dios Omnipotente me arroja a los infiernos con los espíritus rebeldes. Tengo mucha razón de temer; porque he vivido por mucho tiempo enemigo de Dios. Escuche mi resolución: Yo quiero convertirme, pero deseo conducirle un gran pecador que hace ya cuarenta o cincuenta años que no se. con– fiesa. Si Dios perdona a éste, espero que también a mí. El sacerdote <lió gracias a Dios por la eficacia de la divina gracia. Al día siguiente tempranito, el veterano a la puerta del misionero, que llania y dice: Padre, buena pesca, le traigo dos peces bien gordos. .Se alegró el mi:lionoro y con celo paterno escuchó a los dos: uno 'de cuarenta años que no 11e confesaba; ~l otro de cincuenta. Cuan– do les vió el veterano dijo: Dios tendrá también mise• - 1~9-.

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