BCCCAP00000000000000000001104
llas fiestas infames. Costantino donó aquel santua– rio a la Iglesia; y luego las fiestas florales fueron substituídas por la solemnidad a la Madre del Buen Consejo. Poco a poco fué decayendo la devoción y la con– currencia. El 25 de abril de 1476 la multitud reu– nida en la plaza Santa María, oyó un cántico mis– terioso que parecía venir de lo alto y se aproximaba siempre más. Apareció sobre las casas del pueble– cto una nube blanca y resplandeciente como el sol, descendió lentamente sobre los muros del san– tuario. En aquel instante sonaron todas las cam– panas del pueblo sin que nadie las tocara; la multitud dobló sus rodillas, la nube se disipó y dejó suspendida en el aire una bella imagen de la Virgen con el Niño entre los brazos. El santuario fué luego terminado y adornado con la magnifi– cencia conveniente. La devoción a Nuestra Señora del Buen Consejo se propagó por el Lazio, Italia y fuera de ella (37). León XIII con la inserción de este nuevo título en las Letanías, quiso dar a conocer más este san– tuario y aumentar la devoción a la Virgen bajo este hermoso título para que ilumine a las almas con el don del consejo. (37) Cfr. A GurLLAUME, S. J., Le Litanie della SS. Vergine, páginas 167- 168. Alba, 1942. - 156 -
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz