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Esperanza, Causa de Alegría, Puerta del cielo. A Ella, después de Dios, miran todas las generaciones pasadas, presentes y futuras. Por Ella suspiraron los hombres de la Antigua Ley, a Ella se enco– miendan todos los de la Ley de gracia. Todos cla– mamos, todos suspiramos: Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Tú eres vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve María. Muéstrate ser nuestra madre y nosotros nos mostraremos siempre vuestros amantes hijos. Los misioneros saben por experiencia que los ar– gumentos de teología, de apologética y de exégesis no tienen tanto valor y eficacia para las conver– siones como la Virgen María. Si las páginas más íntimas del apostolado se pudieran escribir y ma– nifestar, veríamos tantas maravillas obradas por la misericordia y amabilid~d de esta Virgen admi– rable ... EJEMPLO.,-A muchos Santos y almas devotas se ha aparecido la Virgen Santísima, y todos al verla tan her– mosa, tan bella, tan encantadora quedaban admirados. María les mostraba su belleza y gloria externa. ¿ Qué sería si vieran y comprendieran toda la belleza interna y todos los privilegios de que Dios la adornó? Recuérdense las apariciones de la Inmaculada de Lourdes a Santa Bernardeta; las apariciones de Fátima a los tres videntes. Todos quedaron encantados y ad• = 149 .....

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