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II. MARÍA, MADRE'. ADMIRABLE EN LA IGLESIA TRIUNFANTE Si es admirable por las relaciones que tuvo con las Tres Divinas Personas, lo es también por las relaciones con la corte celestial, con los Angeles y con los Santos. María es la Reina del cielo y de la tierra, es la Reina de los Angeles y de los Santos. Salomón honró a su Madre Betsabé haciéndola sentar a la derecha de su trono. Jesús, en el cielo, honra a su Madre haciéndola sentar a su derecha para que toda la corte celestial la reconozca como su Reina y Señora. Esta es la Mujer que vió San Juan vestida del sol, con la luna debajo de sus pies y coronada con doce estrellas (31). Es la fuerte Judit, que cortó la cabeza al soberbio Holofernes, Satanás. A esta heroica triunfadora aclama la corte celeste dicien– do: "Tú, gloria Jerusalen, Tú, laetitia Israel, Tú, honorificientia populi nostri" (32). ¿ Quién puede comprender la glora de María en (31) Apoc., XII, l. (32) Judit, XV, 9. - 146 -

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