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261 CAPITULO SEXT'.·O Que ninguna cosa se apropien los frailes, y del pedir la limosna y de los frailes enfermos INTRODUCCION Y SUMARIO r"' 423 Como un pintor que, después de haber esbozado una imagen, por medio de luces, sombras y lineas, va' comple~ , tando el cuadro con un estilo y una vida propios,. así el se, ráfico Padre va, capitulo tras capitulo, delineando, con un estilo peculiar, la espiritualidad franciscana. · Sin duda que las líneas maestras son la pobr,eza y,la ca– ridad. Pero no una pobreza y caridad cualquiera, sfüó una pobreza altísima, alimentada por un encendid9 amor a Dios y un totál abandono en sus manos; y una caridad ·que supe, · re a todo amor terreno, hasta al amor de una madre a su hijo. . El Seo, Padre, separándose .en esto de las demás reglas monásticas, prohibe cualquier da.se . de propiedad, riq sólo a cada fraile en particular, sino.a la Orden como tal, Fué esto un principio revolucionario en las Ordenes religiosás, .que por poco .hace naufragar a la :questra apenas aparecida. Pe-:– ro Francisco, con el Evangelio en la mano, consiguí6 una espléndida vktoria en presencia de In9cencío III y salió dyJ Laterano coronado Patriarca de todas l_as Ordenes. mendi, cantes. Luego él y sus frailes se dispersaron.por todo el mundo, peregrinos y p9bres, libres de _cuid.adps terrenos, predicando la paz y el amor, sentándose a la mesa que el Señor le.s prf· paraba día tras día con las limosnas de los fieles,. · .· Y así, al prescribir la pobreza más absoluta, nos .señala el segundo medio de subsistencia, que es)a limosna. pedida. de puerta en puerta por amor de Dios. Antes de S. F;raneis~ co los monjes vivían del. trabajo y de la limosna espontánea– mente ofrecida, pero no mendigada. También.en esto quiso ásemejarse a Jesucristo, que pasó peregrino· y extranjero, aceptando la hospitalidad y las limosnas de los fieles.. · La pobreza aceptada por amor de Dios, aunque lle];l.a ·el corazon de gozo espiritual,. no por eso nos ~v~ta ~l sufrir sus rigores; y por eso, para mitigar sus asperezas,· él' santo Pa- . dre, después de consolar a sus seguidores, nos da el precep, , to de la caridad, que debe ser tan alta como la '¡>éfbteza;· ······· P?r eso hablaremos d~l prec_ept? de la pobrez_él y') -9-e}' ~! la caridad.· .. < 1 .: ,,· . •• . . :. , · •. , , •,;

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