BCCCAP00000000000000000000940

CAPITULO QUINTO De la manera de trabajar INTRODUCCION. Y SUMARIO 409 En el capitulo precedente S. Francisco nos pone en guardia para que no vendamos al Señor por un poco de di– nero; en éste nos previene contra la ociosidad, madre de to– dos los vicfos. Las .consecuencias de la ociosidad en un religioso son desastrosas. El religioso que pasa el día sin hacer nada, co– menzará por sentir hastío de la vida religiosa, que es vida de sacrificio; luego sentirá afán de salir por el mundo, de trabar amistad con seglares, con los cuales pasará largas horas de charla inútil, si no escandalosa. Y así, poco a poco, se pre– para la apostasía del corazón, preludio de la secularización. El hombre ocioso, sin una gracia especial, de la cual la ocio• sidad le hace indigno, es imposible que a la larga se man• tenga obediente, pobre y casto. La ociosidad es el factor principal que destruye las co• munidades y las mismas religiones. Pues, ¿cómo va a man• dar Dios a sus predilectos a una religión donde se vive sin · hacer nada, donde tan difícil es conseguir la perfección, que exige una continua violencia a las pasiones? Por eso el Seo. Padre exhorta vivamente a sus frailes al trabajo, el cual ahuyenta la ociosidad, nutre el afecto de la devoción y es el medio más digno y honroso de atender a las propias necesidades. Además el santo legislador, tomando ocasión de preca· ver a sus frailes contra la ociosidad, determina cuál ha de ser el primer medio de vida, el trabajo: en el capítulo si– guiente hablará del segundo medio, la limosna. Sólo cuando no basten estos dos medios se podrá recurrir a los amigos espirituales. El presente capitulo no contiene ningún precepto partí• cular; sino una amonestación, Lo dividiremos en dos partes: 1) De la obligación de trabajar. 2) Del precio del trabajo.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz