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NATURALEZA DEL RECURSO A LOS AMIGOS ESPIRITUALES 243 elementos: a) mover a un bienhechor a procurarnos cual, quier cosa; b) por medio de dinero o de pecunia. Por tanto no puede confundirse con la postulación de la limosna. En ésta, el bienhechor posee ya lo que se le pide o se presume que lo posee; mientras en el recurso no la posee, sino tiene que comprarla; o tiene que pagar, rogado por los frailes, lo que éstos han adquirido. Algunos comentaristas, excesivamente rígidos, conside– ran recurso cuando se recurre al sustituto para que, median, te las limosnas determinadas o indeterminadas, atienda, mediante contratos de compra,venta, a las necesidades de los frailes. Esta sentencia hoy no es aceptada, porque en esos casos los bienhechores espontáneamente y con anterioridad se habían ya determinado a remediar las necesidades de los frailes (20). 395 El recurso a los amigos espirituales puede tener 1u.. gar de diversas maneras: 1) Cuando el fraile va al bienhechor o al amigo y directa o indirectamente le manifiesta su nece.– sidad o el deseo de tener tal cosa y así mueve su voluntad a que se la compre. 2) Probablemente también cuando pide al dante licencia para emplear una limosna pecuniaria, dada para otra cosa; · pues en este caso hace que cambie la voluntad del dante. 3) Finalmente cuando pide a un amigo una cosa que sa-' be que no tiene, pero que podrá conseguirla con el dinero o pecunia. No habría recurso si el amigo espontáneamente diese la limosna pecuniaria, o si el fraile manifiesta su necesidad al amigo a instancias de éste, o porque éste le ha dicho: siem– pre que necesite usted algo, me lo dice. No hay recurso si el amigo da al fraile una cosa que ya tiene o una cosa que el fraile no puede recibir, y éste lo re– husa, aunque al hacer esto prevea que le darán otra cosa por la que tenga que recurrir a dinero o pecunia. Así, si le ofre, cena un fraile un reloj, cuando éste ya lo tiene, no podrá decir: «Deme en vez del reloj una pluma estilográfica, o de, me en vez de eso otra cosa», si es que tiene que comprarla. Pero podrá rehusar el reloj, aunque prevea que le dirán: «¿Y qué quiere entonces?», si se lo dicen, no paree.e prohibido que indique lo que desea. Pero si la voluntad del dante fuese, más que dar un re, loj, hacer un regalo y le dijese que le regalaría con gusto un reloj para su primera misa, no parece que habría recurso si (20) BULSANO, o. e,, p. 304, n. 221.
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