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CAPITULO CUARTO Que los frailes no reciban dinero INTRODUCCION Y SUMARIO 385 Mientras en los precedentes capítulos el Seo. Padre se ha detenido con preferencia en los preceptos positivos, y en el primero ha puesto los cimientos de la religión, funda– dos en el Evangelio, en el segundo reguló lo tocante a la ad– misión de los postulantes y en el tercero enseña cómo se han de formar los profesos, tanto interior como exterior– mente, en orden a Dios, al prójimo y a sí mismos; en los tres capítulos siguientes pone en guardia a los frailes contra los peligros que pudieran· apartarlos de Dios, de si mismos y del prójimo, con los cuales los había reconciliado por me– dio de la oración, el ayuno y el modo de ir por el mundo. Y así en el capitulo cuarto, al prohibir recibir dinero, el cual le roba a Dios el corazón humano, lo aparta del peligro en que cayó Judas de traicionar por dinero a su Maestro. En el . quinto, prohibiendo el ocio, que roba el hombre a si mismo, lo aleja de una falsa religiosidad inactiva, ya que el hombre que no trabaja es un ser inútil; finalmente en el sexto, pro, hibiendo la posesión de bienes, que roban al prójimo delco· razón de su hermano, lo aleja de un conjunto de intrigas que traen consigo las riquezas. Por eso en el capitulo cuarto, para evitar todo peligro escondido en el dinero, para alejar cualquier sospecha en la predicación de sus frailes, para extirpar toda preocupación terrena y estar más libres .para servir a Dios, y :finali:µente para imitar la vida de Jesucristo y de sus Apóstoles y seguir con perfección el mandato del Señor: «No queráis poseer oro ni plata ni dinero en vuestro cinto ... el jornalero es dig, no de su salario» (1), ordena a sus frailes que no reciban di nero ni. pecunia. · Siempre ante el ejemplo de Cristo y de sus Apóstoles, que si bien ordinariamente no tenían dinero ni pecunia, co– mo se desprende del milagro obrado por Jesús para poder pagar el tributo (2), ·con todo, en circunstancias particulares y urgentes, como en tiempos de persecución (3), lo llevaban consigo; el Seo. Padre, en circunstancias especiales, permí• te a sus frailes que recurran a amigos espirituales, a fin de ~ 1) MAT. 10, 9. 2) MAT. 17, 23, 3) JOAN, 13 1 29,

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