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Desde el primer momento, la Misi6n tuvo en la casa un firmísimo apoyo y eso nos dio margen para toda clase.de nego'" cios que la Misi6n necesitaba hacer en Riobranco. Después de 15 días, fletamos una lancha, por cuenta de la casa y como no era potente y el no estaba seco, tuvimos un viaje largó y difícil. Fue el único viaje en que no pude decir la Santa Misa y bien lo sentí, pues hubiera podido hacer mucho más fruto en el camino. El viaje nos costó unos doce días. En Boavista fleté la lancha de la casa J.C.Anmjoy toda la mercancía de Manaos la llevé a la Nova Facenda que, por ser más c6moda, cambiamos por la Vizosa. Afü traté con el Sr. Sousa Cruz, hacendado portugués, padre de numerosa familia. Como católicos, fueron grandes auxiliares de la Misión. Real– mente en el Brasil, o en la región por mí visitada, tienen un cariño y un.a veneración por los capuchinos en nada inferior a la que tienen los pueblos más afectos de Venezuela. Decía misa en las Facendas y venían de lejos a oírla teniendo por una gracia especial el que se dijera en sus hacien– das. Llegué a Santa Elena y ya noté que Peña, al creerse apoyado por Casado, comenzó su hostilidad a la Misión. Con– migo se mostraba como siempre, pero con los otros misioneros no era lo mismo, y eso que a sus hijos se les daba clase tenien– do en cuenta que, al llegar nosotros, ni siquiera entendían bien el castellano. Decidí contratar la traída de la. mercancía. hasta Barros,· muy cerca de la hacienda de Redención que administra– ba J.C.Araujo. De allí a Santa Elena se hacía el viaje en dos días. En Barros había unas· cuantas chozas de indios mucu– chíes, todos. amigos de los Padres de Boavista, a donde habían estado muchos de ellos y todos servían en las wfacendas" donde ganaban, aunque poco, para poder vivir. Como. en el viaje había hecho un negocio de compra de ganado con Romero Cruz, lo estuvimos herrando '/ fue lástima que no lo pudimos llevar entonces. Al llegar a Santa Elena, ya comencé a hacer conucos en grande; hicimos una tala de yuca, otra en la que sembramos 2.000 plátanos y cambures, teniendo que comprar .la semilla a los indios. Sembré media hectárea de caña y una de arroz. a principios de mayo. Esta se dio tan buena que tuvimos arroz 93

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