BCCCAP00000000000000000000905

Comisión Brasilera. Yo mismo he oído al mencionado médico de la Comisión Brasilera y al. comandante :Sras su admiración por los estudios y competencias científicas de los ingenieros venezolanos; Y el Dr. Briceño Rossi, lo mismo en la región de Río Branco que en Manaos, tuvo éxitos muy ruidosos en varios casos en que, por gratitud y caridad, ·se vio en la necesidad absoluta de tratar. Para varias familias, habían recurr1ao en casos delicados a varios médicos de los más acreditados del ' Estado Amazonas, sin encontrar casi alivio, la intervención del Dr. Bri9eiio Rossi fue casi como milagrosa; esas familias, años después, buscaban.medios poderle agradecer, y poder com– pensar en algo los inmensos beneficios recibidos por su inter– vención como médico. Años después, .Julio Cipriani y Peña se hicieron eco de la especie de que los brasileros habían cambiado los postes de límites sobre el Roraima. Como lo daban por tan seguro, el P. Cesáreo, en fa excursión que hizo a Arobopó subió a Roraima y vio que todo era pura patraña. No serla extraño que haya sido in.ventada por Julio, muy propenso y de fecundo in.genio p!UJl ello. El lunes, después de decir la misa, salimos de Arobopó y, al pasar este río, lo encontramos crecido. Mediante largos mecates y palos nos aseguramos contra la corriente que era muy fuerte y logramos atravesarlo, no sin. algún peligro. Mucho nos preocupó el paso de Kuquenán, pero, aun. cuando el agua llega– ba hasta cerca del cuello d.e algunos, apoyados.por los indios pudimos pasarlo junto al salto llamado Moro-merú (salto del pescado), quizás llamado así porque para subido los pescados se ven obligados a morderse fa cola y dar grandes saltos. Doll'– mimos aUí y temprano llegamos a la .. famosa quebrada Lué, cuyo salto Lué-meru es de los más bellos, por el espléndido colorido de las rocas que forman la cascada, No parece sino que, al pasar los rayos solares por las gotas de agua que la cascada forma, imprimen en fas rocas bellísimos oolores del arco-iris. Al día siguiente atravesamos el Kuquenán de nuevo, por el paso frente a la casa de Siine6n y pudimos ver el peque– ño corral. que, de acuerdo con Peña, habíamos hecho en lo que hoy se füuna Divina Pastora y que resolví que quedara coo .él la Misión, pues a su exclusiva costa se había construido. En la tarde llegamos a ·Santa·Elena. 89

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz