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472 MIGUEL ANXO PENA GONZÁLEZ juramento 54 , de tal suerte que la intención de la Universidad coincidía con la otra gran fuerza de la ciudad. De esta manera, todos los detalles previos estaban ya dispuestos, pero se deja– ba notar, como ya hemos indicado, que no todo había sido iniciativa del Alma Máter, sino que ésta había actuado en gran medida coincidiendo con los intereses reales, que con vistas a no perder el favor real, habían sido puestos en primer lugar, frente a la opinión o parecer de los maestros y doctores. Al mismo tiempo no se puede descuidar la fuerza que estaban haciendo los diversos grupos de presión, que se valían de todos los medios posibles para poder lograr aquello que pretendían. Y, en este sentido, se logra el juramento, no sólo porque sea la postura general del pueblo, sino porque los dominicos se encuentran ya en un momento de fuerte declive que había comenzado hacia 1580 y del que ya no volverán a recuperarse en la Universidad de Salamanca. Estos detalles quedan confirmados por el libro de Crónicas del Monasterio de la Anunciación (vulgo Úrsulas) de Salamanca. Aunque el archivo desapareció, en un papel suelto que se ha transcrito luego a la crónica se lee lo siguiente: El día 14 de agosto de 1617 escribió el rey D. Felipe III a la Universidad, para que se hiciese solemne juramento de defender el misterio de la Inmaculada Concepción de María Santísima y habiéndose juntado Claustro pleno en 17 de septiembre del mismo año se examinó y ventiló después el asunto. Últimamente se acordó hacer el Juramento según prevenía el Rey y, al efecto se eligió para verificarlo la iglesia de este convento, que su fundador dedicó a la Purísima Concepción de María Santísima; el cual acto se verificó el tercer domingo de octubre de 1618. Salió la procesión de la Catedral, presidida por el obispo D. Francisco de Mendoza y se dirigió al referido convento, donde precedida misa pontifical y sermón, se solemnizó el acto, jurando a manos del obispo uno a uno todos los Maestros y Doctores. El gran cuadro que cierra el tabernáculo del altar de la Capilla de la Universidad representa aquel acto, con la circunstancia de que todas las figuras son retratos de los sujetos que lo verificaron. De donde se deduce que, al final, la influencia de los Maestros contrarios al Juramento logrará que el acto no se celebrara en la catedral, de tal manera que el acto, aunque se celebraba en uno de los grandes monasterios y templos de la ciu– dad, dejaba de ser el más importante de los posibles. Por otra parte, no sería el 54 "Entraron en el Claustro Don Francisco de Paz, Don Diego Manrique, Don Luis de Castilla, J usepe Sánchez, capitulares de la Cathedral desta ciudad, y en nombre della ofrecieron a la Universidad la yglesia para el juramento de nuestra Señora de la Conceptión, y todo lo demás que fuese necesario con toda voluntad". Ibídem, f. 96r.
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