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LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA YEL JURAMENTO INMACULISTA 461 fuerzas e intereses, en los que lo menos importante era la cuestión dogmática, que pasaba a ser un fin al servicio de otros intereses. Es precisamente, en razón de ese juego de intereses, por lo que los maestros votan en la línea que más se conformaba con la opinión y sentir del soberano, con el fin de evitar cualquier contradicción hacia lo que éste quería y sentía, incluso en previsión de posibles prebendas y la consecuente carrera eclesiástica, que se podría ver truncada en una oposición ma– nifiesta a sus intereses. En este sentido, no olvidemos, como ya hemos puesto de manifiesto en otros trabajos 20 , que los maestros comenzaban ya a utilizar la activi– dad docente y su presencia en el Estudio para promover la propia carrera ecle– siástica o política, y no tanto la docente o académica. Pero si ese es el sentimiento general de los maestros, no difiere mucho del que parece defender también el Maestrescuela que, mira en todo momento a que la cuestión transcurra con la menor tensión posible y, algo que parece en nuestro caso importante, que el pronunciamiento se haga lo más rápido posible. Lógica– mente a él correspondía velar por la paz y el buen gobierno del Estudio, pero la fuerza con que se impone, puede estar también manifestando una conformidad con el sentir real y, al mismo tiempo, la clara intención de no perder de vista el conflicto y la tensión de fuerzas enfrentadas que se refleja con la Universidad de Alcalá que, para este momento, ya se había pronunciado formalmente sobre este particular. En este sentido, así como se ve que en las disputas salmantinas no hay unanimidad de pareceres, en el caso de Alcalá sí, por lo que ésta podía fácilmente ponerse por delante, y ser más del favor real, algo que todos ansiaban y querían. 2. Eljuramento o la lucha por otros intereses El paso siguiente vendrá también al socaire de lo que se venía realizando en otros lugares, de manera particular en Alcalá, y correspondiendo con los intereses defendidos por la Monarquía en este momento. Nos estamos refiriendo concreta– mente al juramento público de defender la Concepción Inmaculada por parte de los graduados. La ausencia de dicha disposición en la declaración de Salamanca podría obedecer al hecho de que esta Universidad, seguía siendo el núcleo funda– mental del pensamiento tomista dominicano que, de múltiples maneras, lo inten– taban seguir manteniendo en la vida de la ciudad, puesto que ya no les resultaba fácil otro tipo de influencias en ámbitos de poder que, progresivamente, iban pa- 2 ° Cf. M.A. Pena González, La Escuela de Salamanca... , 281-282.
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