BCCCAP00000000000000000000863

460 MIGUEL ANXO PENA GONZÁLEZ tor el que presidió el acto. Se leyó el acuerdo de la Junta de teólogos y, después de que el Maestrescuela nuevamente hiciera referencia a las penas canónicas para aquellos que pretendieran dar su voto con disputa, se pasó al escrutinio. "Y abiendo votado todos, descubiertos los agallos de la bolsa blanca sobre el arcamesa de dicho claustro constó y pareció aver treinta y dos agallos blancos y tres agallos negros, aviendo votado el doctor Alonso de Corrales que bino al Claustro. Con– forme a lo qual el acuerdo de la Universidad fue se scriva a Su Sanctidad en confor– midad de la carta de su Magestad y se aprueba el acuerdo fecho en la dicha Junta de theólogos de cinco <leste mes" 19 • No cabe duda que la Universidad, de esta manera hacía su primer pronuncia– miento oficial en el que se ponía abiertamente de manifiesto, que los momentos de esplendor y fuerte control por parte de los dominicos estaban en creciente retro– ceso. Y, efectivamente, las doctrinas del Doctor Angélico, permitían también di– versas opiniones, como ya estaban poniendo de manifiesto las diversas escuelas que consideraban la suya como la interpretación veraz de santo Tomás, y en la que los jesuitas progresivamente iban ocupando una lectura más liberal o abierta de la misma, en fuerte confrontación con la sostenida por los dominicos de san Esteban, que se consideraban como los únicos y auténticos garantes del tomismo. De mane– ra formal, dicha tesis sólo suponía que la Universidad tenía dicha opinión como la más probable, sin llegar a ninguna definición más precisa. Por otra parte, como se puede suponer, no estaba sólo en juego la definición dogmática, sino también el lograr que aquellos que se oponían no pudieran disputar o atacar abiertamente la sentencia pía en sermones y actos públicos. Esto último será, precisamente, lo que se desprenda del breve de Paulo V, del 12 de septiembre de 1617, coincidiendo in– cluso en el tiempo con el pronunciamiento del Alma Máter, por lo que se iba evidenciando que la fuerza que los dominicos habían tenido a lo largo del siglo anterior en el Estudio, cada día era menor, aún con todas las fuerzas y grupos de presión que ellos continuaban promoviendo. Con todo, parece que la manera en que se lleva a efecto la decisión y votación no supone que la Universidad de Salamanca, hubiera elaborado un pensamiento especialmente cuidado y riguroso, sino que el soporte seguía siendo la base fran– ciscana que tenía a Duns Escoto como gran defensor y la sensibilidad del pueblo. No queremos afirmar que esto no fuera suficiente, sino que realmente en el Estu– dio, lo que se estaba planteando acerca de un tema teológico, eran otro tipo de 19 AUSA,Libro de Claustros, lb. 86 (1616-1617),f. 86v.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz