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LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA YEL JURAMENTO INMACULISTA 459 Del parecer de los teólogos, que se expresa con todo detalle, en el libro de Claustros de la Universidad de Salamanca, se deja notar que la mayoría era abierta– mente partidaria de la Concepción Inmaculada e, incluso, que ninguno se oponía abiertamente a ella, por lo que en voto secreto lo harán únicamente los tres domi– nicos. Sí es llamativo que algunos maestros afirmen que no se ha de obligar al Papa a determinar. Ejemplo de ello es la opinión no sólo de los dominicos sino también de otros maestros, como es el caso del mercedario Juan García, que sostiene que para fuera de Scuelas la opinión de Escoto la tiene por pía, y que hablando como theólogo para Scuelas tiene por opinión verdadera la de Sancto Thomás y que no se scriva a Su Santidad difina ésta o la otra opinión, sino que difina lo quel Spíritu Sancto le alumbrare 1 7 • El detalle está evidenciando la fuerza que había cobrado ya el tomismo en la Universidad de Salamanca, considerándose como la opción más segura y en nada comparable o equiparable a otras. Sin olvidar que, desde los tiempos del maestro Francisco Zúmel, los mercedarios habían votado siempre en conformidad con la opinión de los maestros dominicos. El resultado del escrutinio secreto fue doce a favor de la opinión pía y tres en contra, quedando el maestro Juan García sin emitir su voto. Quizá merecería ma– yor atención la actitud del maestro mercedario, puesto que aún con penas canó– nicas y económicas, se atreve a no votar, por lo que se intuye que su planteamiento pretende algún tipo de reacción en la Junta, más allá de un tácito y prudente apoyo formal de las tesis capitaneadas por fr. Pedro de Herrera. Posiblemente esperara que, si él se manifestaba con cierta fuerza, otros maestros podrían verse reforzados para oponerse sutilmente a los intereses solicitados por el monarca. A diferencia de los dominicos, no cuenta en su propia Orden con un claro respaldo que le permita manifestar públicamente su disensión respecto a lo defendido por la voz popular, ni tan siquiera por la cátedra que regenta, pues se trataba de la cátedra de propie– dad de Súmulas o de Prima de Lógica, que no es que tuviera mucha trascendencia y le diera un lugar significativo y de relevancia en la vida del Estudio 1 8 • Por lo cual, se podía ya convocar Claustro Pleno para el 12 de septiembre, para responder a la petición del monarca. También en esta ocasión fue el Vicerrec- 17 Ibídem, f. 84v. 18 Acerca del "cursus honorum" del maestro Juan García, cfr. L.E. Rodríguez-San Pedro Bezares, La Universidad salmantina del Barroco, período 1528-1625, II: Régimen docente y atmósfera intelectual, Salamanca 1986, 201.

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