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458 MIGUEL ANXO PENA GONZÁLEZ los Estatutos del Alma Máter, como recurso para contrarrestar las intrigas de los dominicos. Era la prueba fehaciente de la recuperación de la lucha de escuelas, algo que se había puesto de manifiesto al comienzo de aquella década con la creación de las cátedras de propiedad vinculadas a los dominicos por parte del rey y del duque de Lerma 14 • No olvidemos que, precisamente la cátedra de Prima había sido regentada en su creación por fr. Pedro de Herrera. La Junta estuvo presidida por el Vicerrector, con la asistencia del Maest– rescuela, y en ella estaban presentes los maestros Bartolomé Sánchez, OC, Andrés de León, Pedro Ramírez de Arroyo, fr. Juan Márquez, OESA, fr. Luis Bernardo, OCist, Gonzalo Correa, fr. Bartolomé de Parada, fr. Juan de Vitoria, OSsT, fr. Ángel Manrique, OCist, fr. Pedro de Herrera, OP, fr. Pedro Cornejo, OC, fr. Juan García, OdeM, fr. Diego López, OC, fr. Diego Girón, OP, fr. Francisco Araujo, OP y fr. Diego de Salazar, OSB. Serán éstos los que denieguen la petición del observante y decidan que "cada uno diga su voto in voce y después se vote secreto con haba y altramuz sin disputar" 15 • Pero, con anterioridad a la misma, se da lectura al acuerdo que se había tomado ya en la Universidad de Alcalá, con fecha de 23 de agosto, por el que se tenía por opinión más probable y verdadera la sentencia de que la Virgen fue concebida sin pecado original, obligando a sus graduados a que, antes de recibir el grado, jurasen defender dicha opinión 1 6 • El juramento de Alcalá ha de ser comprendido en toda su amplitud, puesto que si Salamanca, Valladolid y Alcalá eran las tres grandes universidades hispánicas por excelencia, la de Alcalá, desde sus orígenes, tenía la organización propia de un Colegio-Universidad eclesiástico, por lo que era lógico que un tema como éste fuera abordado con mayor atención que en las otras dos, que estaban más orien– tadas hacia la burocracia civil y eclesiástica del Estado, y donde la tradición y los Estatutos del Estudio, especialmente en Salamanca, pesaban de manera inexorable. Alcalá, en este sentido, tenía una estructura mucho más ágil y fácil de acomodar a las circunstancias concretas que se fueran produciendo. Por otra parte, Salamanca era el lugar principal de pensamiento de la Orden de Predicadores, ya que su pre– sencia en Alcalá era mucho menos significativa y relevante. 14 Cf. M.A. Pena González, La Escuela de Salamanca, 182-188; L.E. Rodríguez-San Pedro Bezares, La Universidad salmantina del barroco, período 1598-1625, III: Aspectos sociales y apén– dice documental, Salamanca 1986, 683-684. 15 AUSA, Libro de Claustros, lb. 86 (1616-1617), f. 82r. 16 Cf. Apéndice, doc. 2.
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