BCCCAP00000000000000000000817

to, de donde tomó la advocación; · las 1'ó111erías de com~ pactas muchedu111bre's, procedentes de dentro y fuera de la isla, que continuamente afluyen . a su santuario; las prdm'esas que éf''había visto cumplir a muchos, cami– narido ü11os 'de rodillas cientos de metros, otros recd– rriendo a nado, pecho por tierra, ese trayecto por ha– berse visto libres de manifiesto naufragio, merced a la protección .de la Virgen Santísima, y los buceadores ne.,. vándole las mejores perlas que han sacado del fondo de los mares... Así fue que insensiblemente navegamos gran parte del trá iecto. '· Eran .las c11atro de la tarde. Me incorpbro sobre la tol– dilla de':' la lancha para ver si asomaba .algún cambio, de paisaje.. . ¡Nada! ¡Agua y árboles... Al poco rato,. la hor 7 queta donde se bifurcan los caños Araguao y Araguaimu– jo.:Entramos por éste: ¡ plena selva!, ¡sHencio profundo! iN.i un rumor de civilización! ... El ronroneo .de la lancha despierta a los indios de un3< churuata que, atisbando por entre .la enrantada, ven pa– sar el convoy civilizador, y desdeñosamente vuelven a su chirichbrro. --¿Indios? .. . . Lueg9 . cerca estará Y~. la Misión que los padres 'capuchinos tienen entre ellos- pensé. 3.--LA DIVINA PASTORA DEL ARAGUAIMUJO. En efecto; como a la media hora se divisan unas casi– t as blancas de estno europeo, apifiadas en torno a una iglesia que se yergue sobre ellas, como la gall1na en acti~ tud 'de vigilar por sus polluelos. El sol lanzaba sobre los techos de cinc sus últimós ra– yos que rebotaban desdoblados en perlas de grana. Por 53

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz