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to ·en el r~ino vegetal silvestre, ayudado fuertemente por las presas que consiguen de caza y pesca, ocupación fa– vorita de ellos, pero que no les es productiva, porque en estas alturas 'no abundan los peces ni éstos son de gran tamaño, y e1? 1a selva' trdpícal -al menos en la dé estos lados que conozco- tampoco hay abundancia de 'anima– les. Muchas veces, al faltarles la pr~sa de carne o, pesca– do, les he visto comer gusanos, saltamontes, bachacos y otros bichos. Sus armas de caza son el arco y la cerbatana; las es– copetas· aún escasean y son de reciente introducción. Co– mo instrumentos de pesca tienen: el anzuelo, que hoy es ya de metal, primitivamente era de hueso o de madera; la re.d d,e mano, que tejen con fibras de moriche o de curagua ; ,la nasa, que hacen con juncos o mimbres, y el veneno, que extraen de la raíz de una planta llamada barb!j,SC~ ~ .~erbasco. Su único vestido en los hombres era el taparrabo, ti– ra larg,a, de tela roja, primitivament.e .concha flexible de ciertos árboles, que pasaban por entre las piernas ama– rrándola a ,la cintura, y el de las mujeres era un pequeño delantal fabricado por ellas con abalorios o cuentecitas; éstas, además, usaban profusamente collares, brazaletes y ajorcas, hechos con abalorios, semillas de plantas y colmillos de animales, y unos y otras se pintaban el cuerpo en dibujos variados c.on tintes vegetales. Hoy ape– nas se encuentra ya un indio que no tenga su pantalón y camisá o chaqueta, ni una muler que no lleve su cami– són o vestido. La organización social de estos indios es muy simple y autónoma entre las ,diversas f amilias de la tribu. No viven agrupados en ciudades o pueblos, sino que cada familia escoge en la Sabana su loma o montículo, cerca 126

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