BCCCAP00000000000000000000817
do de la batea, llega al mostrador de la estación siri oro, suplicando otro avance, y así va aumentando· su· deuda, que tal vez nunca pagará, sin obtener otro beneficio que trabajos y enfermedades. Tal es la vida del minero: vi– da ruda y de azar. 5.---MIS COMPAÑEROS DE VIAJE. La mañana siguiente temprano mandó el señ.or Sucre dos de los suyos a buscar los indios con la lancha, .y an– tes de las diez estaban de vuelta. - ¡ Ah, padre sortario ! -esclamó el sefior Sucre al ver los indios-. Cayendo en el barranco y topando oro, ¿eh? Vamos a ver -repuse-, de qué calidad es; no can- temos aún victoria. Y dirigiéndome a los indios, les dije: -¿Queréis venir· conmigo? -A según -replicaron. -Quiero que me acompafiéis hasta Luepá. --A segdn. -Si os portáis bien, allí os daré a cada uno machete, cuchillo, cobija, telas... ¿Hace? -Hace -contestó el jefe-. Pero yo queriendo tam– bién .linterna elé,ctrica para que viendo camino. - ¡ Guá ! ¡ Mira el indio! -exclamó uno de los mineros que presenciaba el contrato--. No conoce el candil y ya pide foco eléctrico . -Tienes razón. Toma -Y le di uno que yo llevaba. en la mano, que sill duda por esto lo pidió, porque me lo ha– bía visto. 103
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz