BCCCAP00000000000000000000808

poco entraba como antes. La sombra de la muralla era muy larga y muy duradera. Y el jardín se fue agostando. Los pájaros, que an– tes venían a cantarle al gigante, huyeron a otra parte donde todo estuviese más florecido y hubiera más luz. Y el jardín se convirtió en un estercolero. De que la luz no entre en nosotros no tiene la culpa Cristo. La tenemos nosotros, que interponemos una muralla entre él y nos– otros. Una muralla levantada con esos bloques que se llaman la soberbia, la sabiduría y la prudencia de este mundo. Que es todo lo contrario de la auténtica sabiduría y prudencia. Nos cuesta re– bajarnos ante Dios hasta para que nos ilumine el alma. Nos cues– ta rezar. Pedir. Porque somos personas que no admitimos un fa– vor de Dios mismo. Los niños son todo lo contrario. Los niños son pequeños, no se empinan ni se engallan. Son sencillos. No saben muchas cosas, pero lo que saben, y lo que tienen, lo dan. Dan, sobre todo, alegría. Los niños son un modelo para nosotros. No será la primera vez que Cristo los propone como modelo. Hay que leer todo el contexto de este Evangelio, para darse cuenta de la verdad que decimos. Aprendamos. Nosotros tenemos el peligro de cerrarnos ante Dios. A lo peor cerramos a Dios el paso en las mismísimas puertas de la muerte, cuando unos momentos después nuestra alma se va a dar de cara con él. Y lo hacemos cuando cerramos las puertas a su ministro que llega como portador de la luz y la gracia de Dios para auxiliarnos en los momentos difíciles. Comprendamos bien a Cristo. No que él no quiera revelar– nos a su Padre y revelarse él mismo. Para eso nació y por eso mu– rió. Pero si tú cierras los ojos, de ¿qué te sirve que amanezca ca– da mañana? Parece un disparate, pero es la pura verdad: Si tú no te quieres salvar, ni el mismo Salvador te puede salvar. Recordemos la frase de San Agustín: "El que te creó a ti sin ti no te salvará a ti sin ti". Si Cristo llama a nuestra casa, si viene, aunque sea disfrazado a través de un sacerdote cristiano que no nos es simpático, no le cerremos la puerta. Peligra nuestra alma. -479-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz