BCCCAP00000000000000000000808

QUERER Y PODER "En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: -Señor, si quieres, puedes limpiarme. Extendió la mano y lo tocó diciendo: -;Quiero, queda limpio! Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: -No se lo digas a nadie, pero para que conste, ve a presen– tarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés" (Mt 8, 1-4). (U.E.). San Marcos en el lugar paralelo nos dice que Jesús se enter– neció ante la petición del pobre leproso, desarraigado de la socie– dad y casi de la vida. ¡Adoramos esa ternura del Dios-Hombre! Y nos paramos a reflexionar ante el silogismo tan sencillo, tan directo, tan sin complicaciones filosóficas, pero más lógico que cualquiera, con esa lógica que da la fe. Se necesita una gran do– sis de fe, para decir simplemente: "Si quieres, puedes ... ". Un paso más en ese camino de la fe es saber que Cristo quiere siempre. El secreto de la eficacia en la oración está justamente en la fe. Cristo dijo: "Si tuvierais fe como un grano de mostaza... ". "Todo es posible para el que cree". "Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?" "¿Crees que yo puedo hacer esto?". Y mi I etcéteras. Pues el Evangelio está jalonado de milagros y de actos de fe. La fe arrancaba los milagros de las manos y de los vestidos de Jesús. Tenemos que estar convencidos ante todo que Cristo puede. "Todo es posible para Dios". Cristo es Dios. El que hizo surgir de la nada los mundos, mucho más puede remediar las enfermedades y dolores de los hombres. Ante eso no puede haber ninguna duda. Dios puede...

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz