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al vencedor encarnizado sobre el vencido. ¿Qué se quería ver sino el fin de. la victoria? Y desde que llega se está hastiado. Así en el juego, así en la investigación de la verdad. Gusta ver en las dispu– tas el combate de las opiniones; pero contemplar la verdad halla– da, de ningún modo, para considerar con placer es preciso verla nacer de la di¡3puta. Lo mismo en las pasiones, hay placer en ver. dos contrarias chocar, pero cuando una se hace dueña, no es más que brutalidad". La cosa es vieja. Se ve que el hombre lo lleva en la misma raíz de su ser. Y aunque Dios no plantó esa semilla, sino que quiso que fuesen las cosas distintas, ya se encargó el demonio de sembrarla, desde el árbol prohibido. Por eso la bienaventuranza dice que los que trabajan por la paz serán llamados "los Hijos de Dios". Nos dice los que trabajan, no los que la consigan. Porque se ve que al propio Cristo le parecía imposible conseguirlo, y eso que nació y vivió en medio de una de las más grandes paces que conoció la humanidad: la paz octaviana. El vino como "Príncipe de la paz" a la tierra. Los ángeles can– taron la paz. El proclamó la paz. Y aunque habló de guerras, ha– b:ó justo de esa guerra interior que el hombre se tiene que decla– rar a sí mismo: la guerra contra le egoísmo, el amor propio, la am– bición, el orgullo ... Pasiones todas, que a escala personal, familiar, nacional o mundial hacen estallar las guerras. Sobre la paz se han escrito muchas cosas. En este plano que estamos tratando se ha escrito sobre la paz: "La paz es serenidad de alma, tranquilidad de espíritu, sencillez de corazón, un lazo de amor y la compañera inseparable de la caridad. Ella es la que im– pide rivalidades, contiene guerras, comprime arrebatos, desprecia a los orgullosos, ama a los humildes, apacigua a los que están en desacuerdo, y reconcilia a los enemigos, Es dulce para todos, no codicia el bien del prójimo, ni disputa el suyo. Enseña a amar ella, que no sabe aborrecer; ignora el orgullo y no conoce la terquedad. Consérvela, pues, con cuidado el que la posea, pídala nuevamen- -,-453-

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