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VIOLENCIA Y PACIENCIA "Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra" (Mt 5, 5). La clásica bienaventuranza de los mansos, se traduce aquí por los sufridos, y estaría mejor traducida por los pacientes. Porque son los que sufren con paciencia. Los que soportan lo que les echan encima. La paciencia la contraponemos a la violencia, y ambas se disputan la tierra. Y según la promesa de Cristo son precisamente los no violentos los que la poseerán. Justo lo contrario de lo que pensamos nosotros. Nosotros pensamos que por medio de la vio– lencia, de la guerra, de las trampas, de los engaños se consigue el dominio sobre el mundo. Según el antiquísimo mito, Prometeo creó del limo de la tie– rra el primer hombre, animado por el soplo de la propia Minerva que le dio la prudencia de la liebre, la sutileza de la zorra, la am– bición del pavo real, la ferocidad del tigre, la fuerza del león ... Admirada Minerva de la belleza de este primer ser, ofreció a Pro– meteo cuanto pudiese contribuir a perfeccionarlo. Pidió Prometeo visitar las celestes regiones para escoger en ellas lo que más pu– diera convenir a su criatura, y vio allí que es el fuego el que ani– ma a todos los cuerpos celestes. Mas habiéndole negado Júpiter este precioso atributo de los dioses, desconocido de los hombres, Prometeo, ayudado de Minerva, lo robó. Se acercó al carro del sol, tomó fuego sagrado y lo trajo a la tierra. El castigo del dios fue terrible. Encadenó a Prometeo a una roca y un águila, periódica– mente, le iba devorando su hígado. Un mito. Sabemos que el hombre descubrió el fuego de otra manera. Quizá lo cogió al borde de los volcanes y luego aprendió a producirlo. Pero sí robó la violencia al infierno o el demonio se la rega- -438-
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