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¿Cómo tiene éste 'tanta aleg:ría, tan prox1mo a: morir? Mejor sería que pensase seriamente en la muerte". A esta advertencia respondió Francisco: -''¿Je acuerdas de. la visión que tuviste en Foligno, y me di– jiste, que cierta persona te había indicado que yo sólo viviría dos años? Antes de que tuvieses aquella visión, por la gracia de Dios, Nuestro Señor, que infunde todo bien en el corazón y lo pone en boca de sus fieles, ya pensaba yo día y noche que estaba cercano el fin de mi vida. Pero desde el momento que tuviste aquella visión, fui rná.s solícito en meditar frecuentemente en la. muerte". Y en seguida añadió con gran fervor de espíritu: -"Permíteme, pues, hermano., que me alegre en el Señor, en cantar sús alabanzas y en estas mis enfermedades; pues, ayudado con la gracia del Espíritu Santo, estoy de tal manera unido y confor– me con mi Dios y Señor, que por su infinita misericordia tengo mu– chos motivos para gozar con El". La historia sigue. Sonsacó maravillosamente al médico la fe– cha aproximada de su .muerte. v sintió gozo de la proximidad de la "hermana muerte". · L·a leyenda nos dice que fray Elías prohibió que Un fraile que era músico tocase el violín para regocijar a Francisco, según era deseo de éste. Pero que al callar el fraile por obedecer a fray Elías, bajó un ángel del cielo, pulsó una sola vez el arco del violín. Sintió tanto gozo Francisco que a pulsarlo más hubiera muerto de placer. ¿Leyendas? Es una consecuencia de vivir la fe hasta sus más profuhdas raíces. Por eso nos será muy difícil gozarnos en medio de núestros dolores. Pero sí nos' será más fácil creer y esperar, y meditar en aquello: "Tan grande es el bien que espero que en las p~nas me deleito". Rezar, cantar, alegrarse... ¡No dejarse acobardar por la en– fermedad! Eso no es sólo de santos sino de hombres... grandes. -'373-

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