BCCCAP00000000000000000000808

DOLOR Y OBEDIENCIA "El, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que obedecen en autor de salvación eterna" (Hebr. 5, 8-9) (E. U.) la obediencia está en crisis. ¿Quién ha dicho esa perogrullada? Porque es una frase tan manida, que ya el repetirla resulta cursi. Y .srn embargo el problema está ahí sin que haya sido resuelto. ¿Por qué está en crisis la obediencia? A la luz del texto de hoy tenemos que decir, porque la obe– diencia es un sufrimiento. Y la cruz cuesta a todo el mundo. No nos gusta entrar por el yugo. No meramente el yugo de una orden más o menos oportuna, sino por ese yugo que la vida nos ha echado encima. Porque nacer, es poner el pie en un sendero, en una norma, en una regla. Carlyle, el autor del libro de los Héroes, escribió: "Obedecer es el deber nuestro, es nuestro destino, y aquel que no quiera so– meterse a la obediencia será necesariamente despedazado". Sin embargo, la humanidad ha progresado gracias a los re– beldes. El mismo Cristo puede ser considerado como un rebelde, entonces ¿cómo se compagina eso? Senci !lamente porque la obediencia no ha de achatar la per– sonalidad. No tiene que ser el grillete que aherroja, sino la mano que ayuda a auparse. El camino, que lleva a una meta. Obedecer como Cristo, que vino para cumplir una misión. Que entró en el mundo con una palabra: "He aquí que llego para hacer tu voluntad"... (Hebr 1 O, 5). Pienso que la crisis de obeaiencia provocada después del Concilio tiene una de sus raíces -quizás tenga otras muchas- en esa renovación que ha pretendido el Concilio, en esa su vuelta ai Evangello. -368-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz