BCCCAP00000000000000000000808

TESTIGOS DE CRISTO "Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo el Señor, resu– citado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Este ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor" (2 Tim 2, 8-9). ¡Testigos de Cristo! Qué bonito título. Es dar fe de Cristo. Jus– to lo que San Pablo estuvo haciendo desde que la luz de Cristo le deslumbró en el camino de Damasco. Decimos que ahora lo que va– le es dar testimonino de vida. Ahora y entonces. Entonces, porque los discípulos de Jesús fueron lanzados en medio de un mundo totalmente pagano y materializado. Cuando S. Pablo habló de la inmortalidad en Atenas le preguntaron qué dios era aquel para ponerlo en medio del Olimpo. Incluso tenían un al– tar al dios desconocido. Por si quedaba alguno sin poner. Les da– ba igual todo. No creían en nada. Creían en la vida material. En el "comamos y bebamos que mañana moriremos". Cuando habló ante el tribunal de Festo de Cristo resucitado, de la resurrección, de los profetas, Festo le tuvo por loco y el rey Agripa le trató con una ironía despectiva. Era un mundo que no creía en la trascendencia. Habían visto desfilar muchos ídolos de lante de ellos, muchas doctrinas, mucha palabrería. Necesitaban algo más. Ese algo más se lo dieron los cristianos: "Mirad cómo se aman los cristianos... "El martirio fue el gran testimonio. San Pa– blo invoca sus cadenas como el mejor de los testimonios. Cuando un hombre es capaz de sufrir por una idea hasta esos límites, esa idea no es cosa de risa. Esa idea regada en sangre florecerá. Tam- --,-352-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz