BCCCAP00000000000000000000808
PEREGRINOS! "Hermanos: Es cosa que ya sabemos: Si se destruye este nues– tro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano del hom– bre y que tiene duración eterna en los cielos" (11 Cor 5,1 ). Decía San Francisco de Asís a sus frailes: "Somos peregrinos y extranjeros en este mundo". Lo dicho a ellos vale para nosotros. Porque todos estamos de paso en la tierra. Por mucho que nos afanemos en hacerla más habitable, más cómoda, más bonita y atrayente, en realidad estamos de paso. Ya el proverbio antiguo lo decía: "La vida es un puente; pásalo, pero no construyas tu casa en él". El proverbio es de una lógica tan aplas– tánte que no hay por qué comentarlo. ¿A alguno de vosotros se le ha ocurrido construir la casa sobre un puente? La hará a una o a otra orilla, pero en el puente... Nosotros, mientras "peregrinamos por este mundo no tenemos ciudad permanente", nos recuerda, también, San Pablo ( 11 Cor. 2, 1). Está bien que cuidemos este nuestro planeta azul que cada vez es menos transparente y más contaminado. Está dentro de lo normal que nos busquemos un buen cobijo para mientras vivimos aquí abajo. Mejor una casa sólida y confortable. Una casa que, sin duda, nos sobrevivirá. Y un día, por aquella puerta que con tanto cuidado cerramos cada noche, o con tanta ilusión abrimos cada mañana, nos sacarán con los pies para adelante. No insisto en esta idea. Tenemos un ejemplo bien cercano y doloroso entre nosotros. Sí insisto, en cambio, en lo que San Pablo nos dice hoy: "Te– nemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene duración eterna en los cielos". -308-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz