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NOTA PASTORAL X (II Corintios 5,1. 6-10) Tenemos una casa eterna en los Cielos Con la muerte se desmorona esta tienda corruptible, nuestro cuerpo (v. 1; cfr. Is 38,12; 2 Ped 1, 13s), con la que hemos marcha– do por este destierro (v. 6) de la vida y la sustituye una nueva crea– ción (las nuevas palabras empleadas por Pablo -"casa", "edifi– cio"- en el v. 1 indican que piensa en la nueva vida no como una continuidad, sino como una verdadera substancial transforma– ción). Lo que a Pablo le impresiona de la muerte es más que nada lo que tiene de separación de aquello a lo que tienden su fe (v. 7) y su esperanza, que es ver al Señor (v. 7), vivir en su hogar (v. 8), agra– dándole ya allí definitivamente y sin trabas (v. 9; cfr. Ef. 5,10; Col 3,20). -307-

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