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con el cuerpo joven y vamos envejeciendo. Sin embargo nacemos con el alma vieja y caminamos hacia la juventud". Nacemos con el alma no sólo vieja, sino muerta. Pero renace por el bautismo, y por medio de la gracia va caminando hacia una juventud de gracia y esplendor que tendrá su explayamiento •triun– fal en el cielo, pero que ya en la tierra se nota. Uno no deja de admirarse que todo este tinglado de renova– ción y rejuvenecimiento en la Iglesia, que a algunos les puede pa– recer mal, pero que era necesario si no se quería que muriese an• quilosada, la hizo un viejo. Un hombre de cerca de ochenta años: Juan XXIII. Porque en su alma, juvenil como la de un niño inocente, borbollada la eterna frescura de la gracia. En su larga andadura por los caminos de la vida, no hizo nada más que acumular gracia y juventud. E irradiarla por doquier. Esto nos puede suceder a nosotros. No tenemos que hacer co– sas extraordinarias. No tendremos que auparnos en las cumbres de ta vida. Bastará que cumplamos con nuestro deber de cristianos, cristianamente, allí donde hemos sido puestos. Si en salud, en salud. Si en enfermedad, en enfermedad. Sa– bemos perfectamente que debemos luchar contra la enfermedad. Dios no la quería para nosotros. Cristo, hombre perfecto, no la tu– vo. Ha sido consecuencia del pecado. Hemos de luchar con– tra la enfermedad. Pero San Pablo nos lo advierte hoy: "la con– dición física" va a menos. Tendremos que sufrir muchas enferme– d.ades. Y sobre todo el ser testigos de excepción de nuestro pro– pio desmoronamiento. No tiene por qué entristecernos. Mas bien debemos saber sacar de la enfermedad provecho. Pueden ser tiem– pos únicos de méritos espirituales. Tiempos. para aprender humil– dad, paciencia, fortaleza -pues nunca nos debemos dar por ven– ci'dos;_ esperanza en Dios. Y tiempo de reposo no sólo para el cuerpo sino para el espíritu: para meditar en esas mil cosas tras– cendentes, que tenemos tan olvidadas con frecuencia. Hay perso– nas que renacen de la enfermedad, espiritualmente hablando. Nos– otros podemos ser una de ellas.

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