BCCCAP00000000000000000000808

-Estaba yo en el huerto y vino una avispa que no hacía nada más que dar vueltas a mi alrededor. Yo tenía miedo, mucho miedo. La espantaba, pero ella ... Comencé a gritar. Llegó mi madre, me cogió en sus brazos y me tapó bien. Yo oía a la avispa, y la vi cómo se posaba en el brazo de mi madre. Pero se le partió allí el agui– jón. Ya no podía picar. Entonces perdí el miedo a la muerte... por– que Dios es como mi padre y mi madre juntos. Cierto que Cristo venció el pecado y a la muerte. Y en él se partió su aguijón. Por eso sólo nos queda decir, como San Pablo: "¡Demos gracias a Dios que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!". -296-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz