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¡CUERPOS RESUCITAD OS "Hermanos: Os voy a declarar un misterio: No todos moriremos, pero todos nos veremos transformados. En un instante, en un abrir y cerrar los ojos, al toque de la última trompeta; porque resonará, y los muertos despertarán incorruptibles y nosotros nos veremos transformados (1 Cor. 15, 51-52). Sé que voy a resucitar, me lo dice la fe. Y le pido a Dios que sea para glorificación. Pero si no fuera a resucitar sólo desearía hacerlo para ver el misterio del que nos habla San Pablo, que con– siste, sin duda, en la transformación. Transformación prodigiosa que experimentarán todos: los que entonces vivan, que no necesi– tan morir para eso, los que hayan muerto por todos los siglos, que resucitarán. Ante las dificultades de antes y de ahora contra la resurrec– ción, San Pablo sólo tiene una palabra: ¡Necio! Porque las pala– bras de esta lectura litúrgica no son nada más que pequeños pá– rrafos de una gran apoteosis paulina sobre la resurrección. Dice él: "Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué cuer– po vuelven a la vida? ¡Necio! Lo que tú siembras no revive si no mue– re. Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano de trigo por ejemplo o alguna otra semilla" (15,35-37). Y sobre todo cómo somos capaces de poner dificultades en el me– do de hacer revivir a lo que un día dio vida. Quien nos hizo surgir, en último término de la nada, ¿cómo no va a hacer que de nuevo el polvo, o el humo, cobre vida ... ? San Pablo nos habla, en este capítulo, de las dotes del cuerpo resucitado. Y eso es algo maravilloso. Son de Pablo las citas: Glo– ria, fuerza, espiritualidad e incorruptibilidad. Que son las clásicas que todos sabemos: claridad, agilidad, sutileza e impasibilidad. Me– rece la pena que las comentemos brevemente. -290-
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