BCCCAP00000000000000000000808
Eso es vivir de la .fe y con fe. La corrupción, de una manera o de otra, la vamos sintiendo a ---~•o_laroo de la vida I a _enfermadad_n_o_s._la_r_e_c_u_erda con harta fre- iP ERO NO! "Porque sí los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resu– citado. Y sí Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene senti– do, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cris– to, se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos /os hombres más desgraciados. ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos" (1 Cor 15, 16-20) (U.E.). Se cuenta de un monje que hacía una fiera penitencia. Esa pe– nitencia que a nosotros nos pone carne de gallina, y a ellos carne de cardenal, o llena de cardenales. Comía poco, dormía poco, ora– ba mucho, se maceraba mucho... Pero de vez en cuando le asal– taban unas dudas terribles y decía: iY si luego no existió nuestro padre fundador! Porque él no hacía nada más que cumplir la re– gla al pie de la letra... Lo mismo podríamos decir nosotros, si Cristo no hubiera resu– citado. Estamos haciendo el camelo. Eso de mortificarse, de pri– varse de mil cosas que gustan, de cumplir los mandamientos, de seguir a Cristo con la cruz a cuestas. Mejor sería seguir el grito de Enrique Heine: "Dejemos el cielo para los gorriones y para los ángeles. Nos– otros queremos champán, rosas y baile... ". ¡Pero no! Es el grito de San Pablo y es nuestro grito. Estamos completamente seguros. Y por eso dejamos que los demás se hun– dan en su materialismo craso, sin esperanza, al compás de sus bailes descompasados, sin sentido. Nosotros sentimos resonar en lo hondo del alma, la perfecta, la celestial armonía de la fe y de la esperanza. San Pablo en esta segunda parte usa la lógica al revés para demostrar lo mismo. "Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado". Lo cual viene a demostrar la íntim::i l::i <:1rl"'<:1no mi<-+M•~~~
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz