BCCCAP00000000000000000000808

L A V E R O A D, T O D A L A V E R D A O "Hermanos: Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que decía alguno que los muertos no resu– citan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo. Además, como testigos de Dios resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo, cosa que no ha hecho si es verdad que los muertos no resucitan" ( 1 Cor 15, 12-15). Recuerdo la anécdota. La muchacha manchada por la vida, zarandeada, despreciada, dispuesta al suicidio. Y lo único que le retenía era ese resto de fe que subyace en lo hondo de los seres más despreciados. Y me decía: -Vengo a preguntarle, si luego hay algo. Pero dígame la ver– dad. -Sin duda ninguna. Después no sólo hay algo, hay todo ... Ten la completa seguridad. Una versión en moderno de la carta de San Pablo. Si no hu– biera resurrección, inmortalidad, otra vida, seríamos los más des– preciables de los hombres. Y unos embusteros. ¿Tengo yo cara de embustero? Cada uno de nosotros ha he– cho algo por el Evangelio. Se ha desgañitado por el Evangelio, por la fe en la resurrección, por esa otra vida eterna que llegará pun– tualmente. Pero S. Pablo... ¡Cuánto hizo S. Pablo! Sufrió, se fatigó, fue en– carcelado, apaleado, lo dejó todo atrás, y en ese todo está una vi– da de sabio rabino judío, y murió... Además como testigo excep– cional, acumuló datos de la resurrección de Cristo. De eso no hay -270-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz