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LA CADENA "Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios. Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuer– po dando mayor honor a los más necesitados. Así no hay di– visiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros. Cuando un miembro sufre, todos su– fren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan. Vosotros sois el cuerpo de Cristo y. cada uno es un miembro" (1 Cor 12, 22, 24b-27). La cadena no es una serie de eslabones amontonados uno so– bre otro. Todos tienen su orden. Cada uno está eslabonado con el anterior y con el siguiente. Y entre todos forman la cadena. Lo otro sería chatarra. El cuerpo es una serie escalonada de huesos y músculos y nervios que culminan en la cabeza. Todos tienen su orden. Una organización. En el cuerpo místico la organización la estableció Dios y dio mayor honor a los más· necesitados. Porque Dios es el gran enamorado de la humildad. Y la hu– mildad es el cimiento. Es eso que no se ve, que nadie mira ni ad– mira, que yace enterrado sin protestas de ninguna especie, pero sin él no se sostendría nada. El día que el cimiento se resquebraja to– do se tambalea. En todo este pasaje trasciende la humildad. Se insinúa. Por– que lo que pretende el apóstol es que esté ausente la envidia. La envidia es tristeza del bien ajeno. Y aquí se nos habla de alegría y preocupación por los demás, y de sufrimiento ante el sufrimiento de los otros. Sufrir con los otros. Por mucho que queramos sufrir co:1 los otros, y es un ideal que debemos intentar alcanzar, eso es prácti- -266-

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