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DOLOR O ESTERILIDAD "Hermanos: Considero que los trabajos de ahora no pesan Jo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la crea– ción, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios; ella fue sometida a la frustración, no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con fa espe– ranza de que fa creación misma se vería liberada de la escla– vitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimien– do toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos en nuestro interior, aguardando la ho– ra de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo. (Rom 8, 18-23) (U.E.). ¡Maldito el mundo, maldita la tierra, maldito el hombre! ¡Bendito el mundo, bendita la tierra, bendito el hombre! El destino del hombre y del mundo caminan al compás. El uno fue creado para el otro. Al hombre le fue dicho al principio: "Cre– ced, multiplicaos, dominad la tierra ... ". Si la brújula del hombre se desacompasó, también se desacompasó por él, el mundo. Pero la redención fue para los dos. Muchas filosofías, muchas religiones, admitieron el dualismo. El dios bueno, y el dios malo. La bondad del espíritu y la maldad de la materia. Nuestra religión admite el pecado, pero admite la gracia. La sobreabundancia de la gracia para vencer el pecado. Y si el hom– bre fue redimido, el mundo también participa en algún sentido de esa redención, de esa liberación de la esclavitud del pecado y de la maldad.

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