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NOTA PASTORAL IV (Romanos 6, 3-9) La muerte para el cristiano no es sino la culminación de un proceso comenzado por el Bautismo. La inmersión en las aguas bautismales significa la sepultura del que muere, como Cristo cfr. 2, Cor 5,14), incorporándose así a Cristo, a su cuerpo; y el resur– gir de aquellas aguas significa esa nueva vida del Cuerpo de Cris– to, de los que constituyen ese Pueblo de Dios, que vive en una nueva espera de vida, que ya no terminará (v. 9). La muerte no será más que la definitiva sacramentalización (significación) de esa,, separación del pecado que hemos intentado en nuestra vida y de ese vivir para Dios (cfr. v. 10). -189-
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