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296 CORRESPONDENCIA DE LA M, ANGELES CON EL l'. MARIANO mí en este punto; y esto con tener tantas ansias de recibir la gracia sacramental que V. R. sabe. Con todo es tal la conformidad que ten– go con la voluntad divina, que estoy tan contenta y tranquila con la negativa, como si me hubiesen concedido lo que deseaba. Me gusta mucho y siento un deleite y placer extraordinario en abrazarme con la voluntad divina y someterme a sus disposiciones o permisiones, cuando son contrarias a mí, aunque en realidad de verdad no reco– nozco ni siento en mí ningún deseo. ni sentimiento contrario a Javo– luntad divina, pues soy un álma sin designio, dispuesta siempre para t,odo Jo que mi Señor quiere, dispone o permite, aunque peca– dora, como V. R. sabe. 2.-Deseo me diga la fecha del día en que se despidió de mí para ir a León a fines de diciembre de 1910, que vino a confesarnos ·de extraordinari0. Estoy escribiendo el libro quinto; el cuarto escribiré, si Dios quiere y me da salud, durante los meses de febrero, marzo y abril de 1913. Así como al escribir el libro tercero parecíame que Jesús se mostraba agradecido y me daba muchas bendiciones, así también hlie~tras escribo el libro quinto experimento ciertas gracias y con– solaciones y un no sé qué que me parece me indica y asegura que mis escritos valen. mucho; pues nunca recuerdo lo que he escrito m pienso en lo que voy a escribir sin entenqer que alguien me dice: ªEsto vale mucho", produciendo en mi alma sentimientos de pro– funda humildad y ansias de amar y glorificar mucho a mi Dios. Si es verdad o rio lo que digo, conocerá V. R. cuando lo lea; pues como soy tan ignorante, bien. pudiera ser el enemigo quien me in– dica .estas cosas, aunque pienso que no por el modo y efectos que estas indicaciones producen en mi alma. No se aflija, Padre mío, porque no pueda confesarnos esta vez .en calidad de extraordinario. Si viene a Valladolid, ya sabe que ésta . es su casa y que le recibiremos con verdadera alegría y no menor fruto. Le incluyo la carta del P. Andrés para que me diga lo que he .de contestar. El consejo que le di de que procurase que sus religiosos se dep.icasen al_ es~udio de la teología mística, lo hice por advertir que están poco instruídos en esta materia. El otro consejo que dice

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