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CARTA CXVII, :Z SEPTIEMBRE 1912 cía, si convenía a su gloria y era ésta su voluntad; y que le diese a conocer, a V. R. esta voluntad suya para que me dejase vivir sola, mejor dicho, que hiciera que V. R. me abandonase y no hiciese más caso de mí que si nunca me hubiese conocid'o, etc., etc. ¡Cuánto sufrí! · Habiendo pasado toda la noche y mañana siguiente sufriendo en esta forma, el siguiente día a las doce y media próximamente me quedé, sin saber lo que me pasaba, cambiada por completo, con una paz y tranquilidad muy grande; digo tranquilidad en cuanto a la violencia de la tentación, que tranquila de conciencia siempre he estado. Pero de cuando en cuando volvía a sentir cerca de mí la ten– tación y a verme como al borde del abismo, donde había estado me– tida, hasta el día y hora que recibí, mejor dicho, leí su grata en el que desapareció todo. Y desde entonces me encuentro muy bien, gracias a Dios. · Cuando recibí su carta estaba yo en el coro bajo en oración y co- . municación con Dios. Y llorando: "Ya véis, Dios mío-le dije-cuán– to he sufrido; si no queréis que viva sometida a la dirección espiri– tual y por esto permitís que padezca en esta forma, pronta estoy a privarme de todo el bien y consuelo que he recibido y puedo recibir de Vos.por conducto de mi Padre; más que he amado y más pegada que estaba a la Santa Humanidad del Verbo y a mi Purísima Madre no estoy ni estaré a la dirección espiritual, y pues me he privado de la dulce compañía de vuestra Humanidad Santísima y de la Virgen y de su trato (fuera de la Divinidad) por entender era vuestra vo– luntad, también me privaré de la dirección espiritual y de cuantos bienes pudieran venirme de ella, empezando por dejar de leer esta carta de mi. Padre que acaban de entregarme." Continué un rato en comunicación con Dios, y cuando terminé mi oración o comunica- . . ción, leí la carta a presencia de Dios Nuestro Señor, empezando a leer por lo último o final (como acostumbro algunas veces), y nada más ver su letra, se alejó de mí la tribulación. Desde entonces estoy como estaba los días 11, 12 y 13 del pasado mes. Quiera Dios que sea para mucho tiempo, si es ésta su voluntad y conviene a su gloria. 2.-Deseo escribir cuanto antes el libro cuarto; pero no sé cuán~ do empezaré ni qué escribiré más de lo que está escrito. Hacer men– ción del mandato de escribir la Vida divina de Jesús no me atre-

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