BCCCAP00000000000000000000807

C XIII . 30 • junio 1912. Gloria a Dios Uno y Trino y a María Inmaculada nuestra Madre. Muy amad.o y venerado Padre mío en Jesucristo: Después del respetuoso y filial saludo deb.i.do a V. R., le ruego me. bendiga con su santa y paternal bendición. No le he escrito antes por pereza. He pasado no sé cuántos días muy fatigada física y morahnerite a causa del mandato de escribir, detestando con toda mi alma esta ocupación por la muerte que me ocasiona o privación de Dios, o de su trato; y por éstas y otnas cosas aborreciendo casi casi la dirección. No he escrito todavía más que la mitad, y me estoy temiendo que no voy a terminar para los Ejerci-• cios. ¡Ay Dios!, ¡y qué bien me mortifica con los dichosos escritos! ¡Tener que estar siempre, toda la_ vida escribiendo paparruchas que ni siquiera quisiera recordar! ¡Qué penas tan grandes paso por esto y cuánta violencia me tengo que hacer todos los días y a todas las horas! Unas nacen para estar toda la vida mano sobre mano, como María Magdalena a los pies de Jesús; y otras, como yo, para vivir toda la vida ahogada, sin tiempo ni siquiera para examinar la con– ciencia, y quiera Dios que no sea para ir a parar al infierno; temo– res de esto no me faltan. Los días 23, fiesta de mi querido San Juan, ¡ayer y hoy vamos!, he respirado un poco; pero para lo que necesitaba mi alma no vale nada esto. Pida al Señor que tenga misericordia de mí y me libre cuanto antes del trabajo de escri.bir y del cargo de Abadesa, que son dos cruces demasiado pesadas para mis flacas fuerzas y cansada ya de llevarlas estoy a punto de arrojar de mí, alistándome en la fila de las almas voluntariosas y desobedientes, si de otro modo no puedo. Dios me perdone estas ideas... No :por estas cosas he dejado de encomendarle mucho a Dios y

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz