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250 CORRESPONDENCIA DE LA M, ANGELES CON EL P. MARIANO go de todas las veces que V. R. ha venido a Valladolid desde que me confió el Señor a su digna dirección, sobre todo desde las Pascuas de Navidad de 1910. Son tantos y tan gratos los recuerdos que en sus visitas me ha dejado, que me parecen divinas todas las cosas que he visto u oído en los días que he tenido el consuelo de tener a Vues– tra Reverencia en Valladolid, divino el locutorio, divino el confeso– nario, divino el altar en que ha celebrado la Santa Misa, divino el coro y todo lo que en él he visto y oído cantar o rezar aquellos días, de tal manera que sólo recordar cualquiera de estas cosas vuela mi alma y se eleva a Dios. Si esto es así, como lo es, ¡figúrese qué cosas no me pasarán al recordar lo que hace un año me pasó en los Ejercicios de Comuni– dad y privados... ! No puedo más. Ayer renové el voto de obediencia, que hice al Señor a favor de V. R., en penitencia de las faltas que confesé en mi última, etc., etc., e hice muchas peticiones a mi Dios,· y también hoy por V. R. De salud no estoy bien; el sábado y domingo por la mañana estuve en cama, pero los días que estoy bien escribo todo lo que puedo. Su hija pecadora que mucho le ama y venera en Dios y b. s. m., Sor Angeles Sorazu.
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