BCCCAP00000000000000000000807

CAR1'A cv, ~5 ABRIL r9rz 237 el de la venida de mi hermano, el añ.o que terminó el siglo, etcé– tera, etc., para asegurarme que mi padre falleció el año 1900. 11.-Deseo, Padre mío amadísimo, que pida a Dios Nuestro Señor luz para conocer qué espíritu es el que me domina, si las cosa.::. consignadas en mi escrito son obra suya o producto de mi enten– dimiento o imaginación, como le dije en una éarta; pues aunque algunas veces (y más ahora que antes) me parece y veo claramente que es Dios quien ha morado en mi alma y que, aunque pecadora, le he amado con todo mi corazón y dado pruebas inequívocas de este amor y afecto interior de mi alma con obras, sin embargo, como soy tan perversa, temo algunas veces si seré un alma ilusa, no que lo haya sl.do- que de esto estoy tranquila-, sino si lo seré desde 1906 ó 1907, que hubo uh cierto cambio en mi alma, entré en período de sufrimientos desconocidos para mí hasta entonces y empecé a sentir estos temores, que nunca los había tenido, a excepción de alguna vez (rarísima), por poco momento; pues caso que fuera una religiosa endiablada, quisiera convertirme a Dios Nuestro Señor y hacer penitencia_ de mis pecados, porque conde– narme después de haber conocido y amado tanto a Dios, ya ve, Padre mío, qué triste sería para mí, para mí que he andado siempre en busca de Dios y de su gracia divina y he vivido con mi pensa– miento y mi amor fijos en El y en mi Purísima Madre... 12.--En cuanto a que no descansaré mientras no comunique • todo í:ni interior, ya veo que así es, pues según voy escribiendo mi vida y enterándose V. R., va mi alma quedándose descansada. y con cierta tranquilidad y satisfacción divina que no puedo explicar. ¡Pero ay de mí si tardo mucho en terminar de escribir mi vida! ¡Me cuesta tanto volver la vista atrás! Hay momentos que quisiera gemir y llorar de suerte y manera que se oyeran los gritos en todo el mundo, de la pena y agonía tan grande que siento al pensar que tengo que escribir, y que nunca podré disponer de tiempo para estar con Dios, como· lo están las demás religiosas. El motivo por el cual no quisiera hacer mención del mandato de escribir la Vida del Verbo Encarnado es pensar que si hago mención de este mandato me veré obligada a escribir dicha vida (la cual, aunque hay momentos que quisiera escri_bir por las ansias tan grandes que siento de glorificar al Unigénito del Padre, hay

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz