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236 CORRESPONDENCIA DE LA M. ANGELES CGN EL P. MARIANO no había entendido lo que V. R. me dice en la suya del 20 acerca del año en que terminó el siglo xrx, de tal manera que entendí me quería decir que no fué el año 1900, sino el 1901 el año en que se nos concedió a las religiosas la gracia de confesar con un confesor extraordinario a nuestro gusto, y por consiguiente, que sería éste él año en que yo me confesé por primera vez con D. Teodoro Lefler ... ¡Mire si soy torpe e ignorante! Pero el domingo o lunes, no recuerdo, al anochecer, no sé quién me sacó de la confusión en que estaba, diciéndome que el siglo xrx no había terminado el año 1899, sino el 31 de diciembre de 1900, y que fué este día y noche el en que tuvieron lugar los acontecimientos consignados en mi escrito en el capítulo 14 del libro tercero, y que era esto ló que V. R. me quería decir en lo que yo pensaba o entendía del confesor extraordinario. Apenas conocí y vi esto, en seguida caí en cuenta que el falle– cimiento de mi padre era evidente y ciertísimo que había sido el año 1900 y no el 1899, y desde entonces estoy tan segura en ello que podía jurar. Sin embargo, como no he escrito todavía la carta que me permitió V. R. que escribiera a mi hermana por las Pascuas, uno de estos días le escribiré y preguntaré las fechas del año o años en que fallecieron mi padre y mi hermano; pero estoy segura que me dirá que el 1900 y 1901. Me asegura también esto mismo recordar, como he recordado, el año que vino mi hermano de Ale– jandría a visitar a l.a familia, que fué el año en que se hizo el dormitorio donde yo vivo y otras obras importantes que se verifi– caron en el convento, cuyo año fué el siguiente de venir de Jesús– María y el último del cargo de. Abadesa de la M. Vicaria, y por consiguiente 1899, y mi padre murió el año siguiente que nos visi– tó mi herm,ano y se trasladó éste de Alejandría de Egipto a Jerusalén, y mi hermano Joaquín Luis a los dos años, meJor dícho, a los veintidós meses, porque mi hermano vino en junio de 1899 y mi padre murió en mayo de 1900. En cuanto al día en que se celebró el fu:µeral de mi padre, es mejor poner un día indeterminado, o no fijar el día, para no expo– nerme a decir lo que nó es; y así voy sobre seguro, pues basta que se ponga en duda una cosa para que yo no me fíe de lo que entien– do, a no ser que me aseguren hechos prácticos y evidentes, como
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