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CARTA CV, 25 ABRIL r9 I :2 2 33 bido las gracias y favores que recibí en mi trato con los Angeles, etcétera? (el año 1900 y 1901), ¿si tendré dos almas? En cuya ex– plicación he entendido o visto lo siguiente: 1) Que yo en los Ejercicios que nos dió el P. Andrés aprendí que era una religiosa soberbia, de mal espíritu, etc., etc., por haber dicho al Padre que deseaba mucho observar la santa Regla, etcé– tera, etc., como así era, y que por esta aprensión empecé a sufrir y revolver la conciencia y aprender que estaba en pecado, y que para. salir de este estado necesitaba hacer una confesión general, mejor dicho, una manifestación clara y completa de todo el mal y bien que había visto, veía y sabía de mí a un Ministro de Dios; que empecé a sufrir y revolverme en esta forma el mismo día que salimos de Ejercicios, que era la víspera de San Pedro y San Pablo del año 1900; empero, a los pocos días, engolfada .en mi Dios y abismada en otras ideas divinas, olvidé los sufrimientos y empecé a gozar, y prueba de ello me ha récordado ciertas cosas y elevación de espíritu y de alma que tuvieron lugar el día siguiente de salir de Ejercicios, o sea el día de San Pedro, cómo estuve en el jardín, lo que hablé en la cocina, etc., etc. 2) Que pasé el verano enti;etenida con Dios y· sobre todo. con Jesús, con la Virgen y los Angeles, como de costumbre, y el otoño tdentificada con Nuestro Seráfico Padre San Francisco, cantando rnis amores y viviendo una vida feliz, y el invierno y todo el año siguiente de 1901 y parte de 1902, hasta el 18 de marzo, que hice la confesión general con Jesús en la forma indicad.a en el relato por escrito de mi vida. 3) Que gozaba mucho y era muy feliz, sí, pero como había aprendido que para salir del mal estado de conciencia en que me vf o creí que estaba el 28 .de junio de 1900 necesitaba hacer una confesión general, etc., etc., y no lo había .hecho, todo este período de tiempo, de cuando en cuando, me asaltaban los mismos temores de que estaba en pecado y me confirmaba en lo que había aprendido en los Ejercicios .del P. Andrés, y con estas aprensiones y sufrimien– tos, etc. (cuyos sufrimientos, .a medida que pasaba el tiempo, se elevaban a grado más intenso, y mucho más después que el Padre me reprendió), me olvidaba de los goces y me parecía que no vivía más vida que la de sufrimiento; así como en tiempo de .consolación
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