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230 CORRESPONDENCIA DE LA M, ANGELES CON EL P. MARIANO que sería aquel el año en que tuve la indicada visión, y por consi– guiente el año 1901. Pero tengo en contra una cierta idea, o pare– cerme que el padecimiento que me aquejaba cuando tuve la indi– cada visión (que era un catarro intestinal que contraje por tomar largas y diarias disciplinas que tomaba entonces en el ejercicio de la cruz en una habitación fría que está junto al confesonario y locutorio, por ser el lugar más solitario de la casa) no lo contraje hasta fines del año 1901 o principios del 1902. Pero este parecer es muy sospechoso y hace dudoso hasta no más los remotos tiempos desde que frecuentaba aquella habitación y hacía uso de él para el indicado ejercicio, y el largo tiempo que me duró el padecimien– to, que me parece fueron dos años, sin dejar por esto de tomar disci– plina en el mismo lugar, por los inconve11ientes que se seguían de tomar tan repetidas y largas disciplinas en la celda. Si no fué éste el año que tuvo lugar la visión a que me_refiero, sería el año 1903. Pero si fué éste el año, no sé cómo repetiría Jesús el mismo favor, pues es indudable que me concedió repe-· tidas veces antes de ser Abadesa, y el año 1904 no fué, porque era otro y muy distinto el estado de mi alma entonces, y además la septuagésima cayó antes de la Purificación. ¿ Qué año sería? 6.-La visión del día de la Ascensión, que indico en mi escrito tuve el año 1902, no pudo ser este año, en el cual, aunque es cierto, ciertísimo, que los cuarenta días después de la Resurrección gocé de una vista continua de Jesús resucitado, etc., etc., como indico en el relato por escrito de mi vida (y lo recuerdo perfectamente por una carta que en el citado año, después de la Resurrección y antes de la Ascensión, escribí a un alma atribulada, manifestán– dole mi asombro y extrañeza de ver padecer en un tiempo en que Jesús estaba con nosotros en el mundo, etc., etc.), en el estado de unión con J es(is .que entonces tenía no podía ser que temiera que Este se alejase de mí ni daba lugar a las intranquilidades de con– ciencia que movieron a Dios a hacerse presente a mi alma en aquella ocasión, porque sabía yo que estaba muy en gracia de Dios ... Tampoco me parece que tuvo lugar el año 1901, porque no re– cuerdo que este año haya paseado el día de la Ascensión por el claustro bajo, pues empleé la mañana en escribir la carta que

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