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CAR.TA ' c1v; :22 A~RIL' 19r2 hasta: la fiesta• de la Sa'ntísih1a Trinidad del. año pasado-si· es que me manda escribir la vida hasta el día en que terminé' de escribir el relato-'-:, sí que tambiéri·al enmendar las fechas de los años equi– vocados, en el libro tercero, pues los favores consignados en él y que recibí de Jesús glorioso en: el cielo durante ~l verano de 1902 y de Jesús· Sacramentado por otoño del mismo afio, los recibí dura:nté el período de sufrimientos que 'indico en el citado libro, tuvo lugar de junio q diciembre de 1901, aunque estos sufrimientos nacieron de• mí misma no de Dios que se portó conmigo mise.ricordiosa– mente hasta mo más en aque'lla Ocasión. ¿ Cómo, pues, narrar Ümtos favores como recibí en aquellos seis meses de Dios, de la Santísima Virgen y de los Angeles, consignados unos y·otros que me he re– servado por Ul'imposibilidad de poder relatar tantos favores én tan breve tiempo,, en un período .de sufrimientos y de sufrimientos muy sensibles-aunque fomentados por mí misma o pür culpa mía_:_ como fué aquél? Yo no sé; me .tendrá que enseñar V. R. o hacer– me escril:iJi:r mi vida en dos partes, como vida de dos almas distin– tas, pues en una sola alma tantas vidas a un tiempo no se pueden ver ni escribir. Por estas dificultades que encuentro en refatar mi vida tuve ayer, al anochecer, un desaliento muy grande y tal que quería des– entenderme de esta obligación de escribir; y J?áS por .haber enten– dido que tenía que enmendar o volver a escribir párte del libro tercero, que tiene- V. R. en su· poder, como me había indicado no sé quién en el mes de febrero, cuando lo estaba escribiendo. Pero al momento se me presentaron a la vista de un golpe todos los fa– vores que he recibido de la infinita bondad de mi Dios, y, sobre todo, de la Divina Persona del Verbo Humanado, y me pareció ver en mi alma muchas almas y en mi vida muchas vidas; mejor di– cho, apareció mi vida a manera de la vida divina de Dios, una vida misteriosa que tiene multitud de fases distintas a cuál más gracio– sas "!l divinas por donde darse a conocer a las almas, etc., etc., y la obligación en que (por esta abundancia de gracias y favores de es– píritu y vída y misterios mil que encierra) estaba de procurar la gloria de Dios y de Jesucristo, en particular, y de hacer por El grandes cosas, mayores todavía que ~l trabajo de escribir que me

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